Rudolph M. Schindler, los modos de un soñador
Anna Martínez Durán
Este texto es un fragmento del capítulo que Anna Martínez dedica en su tesis doctoral a la Casa Schindler. El título de la tesis es La casa del arquitecto y fue leída en la Universidad Politécnica de Cataluña en 2007. Además de la casa de Schindler incluye viviendas de Mies van der Rohe, Luis Barragán y Le Corbusier, por mencionar a los personajes de interés para este blog.
I. Un proyecto para toda una vida
En su casa el arquitecto propone nuevos modos de vida y nuevas formas de construir. Por ello ésta constituye siempre un punto de inflexión o incluso de avance importante en el conjunto de la obra. En ella se ensayan nuevas propuestas o bien se acaban de confirmar otras, poniéndolas a prueba con la experiencia diaria. Algunas de estas nuevas formas de vida -comunes en la actualidad- fueron planteados por estos arquitectos en sus propias casas antes de ser aplicadas en otras obras, y por supuesto mucho antes de llegar a ser algo normal para el resto de la sociedad. Propuestas que en su día fueron revolucionarias cristalizaron en estas casas y forman parte ya de las costumbres de nuestro siglo. Algunas de ellas, como el participar de la naturaleza, el valorar actividades diarias como el baño, la cocina o el descanso, o incluso equiparar la importancia de los diferentes habitantes de la casa, fueron planteadas en una de las casas pioneras de la Arquitectura Moderna, la del arquitecto Rudolph Schindler en Los Ángeles. Desde el punto de vista arquitectónico fue ésta también una obra avanzada a su época. No sólo en la aplicación de unos procesos de prefabricación en hormigón que aún en la actualidad son puestos como ejemplo, sino también en la continuidad entre espacios interiores y exteriores o en la utilización de materiales sin revestir. La apuesta por un ingenioso sistema de ejes y módulos que rigen la construcción se presenta todavía hoy como algo indispensable.
Esta casa fue la primera obra construida de su autor, que pudo desarrollar con posterioridad muchos de estos planteamientos. Algunos de estos primeros ensayos constituirán sistemas constructivos patentados por el propio arquitecto años más tarde, otros sin embargo acabarán por ser finalmente abandonados, como la construcción en hormigón. No sólo eso sino que por su respeto a la historia, al clima y a los materiales del lugar esta pequeña obra acabará constituyendo la base sobre la que asentará una nueva forma de construir, propia de este sitio y de estas gentes. La influencia de esta casa en la arquitectura posterior es algo que ya no se pone en duda, pese a que por la precocidad de sus planteamientos, quizás fue más moderna en la concepción que en el resultado. Y a pesar de ello, Schindler no tuvo nunca un gran reconocimiento ni un volumen de obra importante, y siguió yendo por un camino aparte, al margen de lo establecido. Esta es una propuesta de juventud del arquitecto, radical y novedosa que le ha de servir como única residencia, en la que vive y trabaja hasta su muerte en 1953. La relación de compañerismo, de adaptación y resistencia mutua entre el hombre y su casa se da aquí con una fuerza incomparable, constituyendo una suma de vivencias, de recuerdos y de humanidad. No se trata de un refugio de fin de semana o veraneo para un personaje acomodado, sino de una vivienda que resistió con fuerza los empujes de la vida, llenándose de arrugas y cicatrices pero que, como su dueño, nunca perdió la sonrisa.
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Información seleccionada y editada por Fredy Ovando Grajales para el blog Biblioteca de Arquitecto(s).

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