Desde la más remota antigüedad hasta el renacimiento y el barroco, y dentro del marco de las civilizaciones asiáticas, mediterráneas y latinoamericanas, la humanidad ha construido principalmente casas patio, palacios en torno a un patio, y conventos y otros edificios de programa complejo en torno a patios. Este antiguo sistema de proyectar, que ya he explicado detenidamente en otra ocasión,' fue sustituido poco a poco, y a partir del siglo XVI, por otros métodos arquitectónicos, entre los que destaca el que aquí hemos llamado de composición por elementos o partes. Este método fue introducido en Occidente a partir del manierismo italiano, sobre todo a través de la obra de Palladio, y, también, en la arquitectura inglesa de la misma época.
La aparición de este método en la obra de Palladio es bien curiosa, pues no está justificada ni por una tradición propia ni por una situación climática propicia, ya que ambas se correspondían con las que empleaban directamente el sistema antiguo o claustral. Palladio era un personaje de vanguardia, lo que le llevaría acaso a no considerar la tradición como algo absoluto, si bien su condición de hombre renacentista, y su consiguiente estimación del mundo griego y romano son tan notorias como explícitas a través de su tratado. Sin embargo, su dedicación a las villas, o casas señoriales campestres en la terraferma veneciana, sí invitaban a introducir un cambio de tipo que permitiera realizarlas con calidad y eficacia.
En efecto, las villas eran casas rurales aisladas en el campo; podían estar próximas, o muy próximas, a las ciudades, pero definitivamente no eran urbanas, al menos en el sentido tradicional. Teniendo en cuenta el recuerdo de arquitecturas anteriores, fundamentalmente la romana, puede decirse que estas villas representaron el nacimiento de una nueva idea de arquitectura: la casa aislada, rodeada de jardín o de espacio libre. El concepto de casa en pabellón, unitaria y compacta, que se abre y mira intensamente hacia el exterior, que posee una condición de objeto en el paisaje y una imagen volumétrica y exenta, llegó a ser tan importante como secundario y casi inexistente había sido en el sistema antiguo. La importancia del patio como espacio interior al aire libre y aislado fue sustituida por la presencia del gran salón cerrado y dotado de vistas.
En Inglaterra, como en otros lugares de la Europa no mediterránea, tanto la tradición de la casa aislada y de los castillos como el mismo clima se unían para justificar la existencia de una alternativa al sistema claustral. Esta nació sobre todo con los grandes palacetes de la época isabelina, esto es, en la segunda mitad del siglo XVI. Manierismo italiano y tradición británica caminaron así juntos en la fundación de un moderno sistema que incorporará algunos avances importantes en el barroco y más aún en el siglo XVIII, con el neopalladianismo inglés y el iluminismo francés. Ya a partir del XIX, la composición por elementos o partes puede considerarse el sistema principal de la Academia Francesa, que perdurará hasta el final del siglo, y que los modernos heredarán en buena medida. En el siglo XX, sin embargo, el sistema convivirá con la gran cantidad de métodos y descubrimientos diversos respecto a los proyectos que hicieron posible la revolución moderna.
Podría pensarse que la composición por partes o elementos es connatural al proyecto arquitectónico, ya que responde de forma inmediata a la satisfacción de un programa; de ser así, este sistema habría estado presente en muchos de los períodos de la historia anteriores a los que se van a tratar en esta ocasión, y también se podría creer que dicho método subsistirá para siempre. De acuerdo con esto, el estudio podría haberse iniciado antes de Palladio. Eso es cierto, pero se ha preferido acotar el período en que se inicia la competencia de este sistema, y se ha partido del período antiguo o claustral.
El libro quiere recorrer la historia que se ha esbozado aquí, explicando el sistema a través de sus principios metódicos, de sus hallazgos y de sus ejemplos más atractivos, entendidos estos no tanto o no sólo como arquitectura concreta, sino como modelos capaces de ilustrar dicha explicación, aunque siempre se hayan intentado conseguir las dos cosas a la vez. El hecho de creer que la arquitectura, por variada y plural que sea, supone un modo de pensar propio, y que dispone así de unos instrumentos y contenidos que le pertenecen y que la convierten en un atractivo campo del conocimiento humano, trascendiendo tanto la simple práctica técnica como la mera inspiración artística, es una convicción que el presente escrito sostiene con firmeza.
FICHA BIBLIOGRÁFICACAPITEL, Antón.
La arquitectura compuesta por partes. Barcelona, Gustavo Gili, 2009, 224 p.
CONTENIDO DEL LIBRO
6 Introducción
8 La composición por elementos en la obra de Palladio
16 Los palacios aislados de la Inglaterra isabelina
30 Clasicismo y composición elemental en Inglaterra. La obra de Inigo Jones
42 La arquitectura por partes en el barroco inglés y en el barroco italiano. Hawksmoor y Vanbrugh. Juvarra
56 La composición en las obras de los arquitectos neoclásicos. Inglaterra, Francia y España
78 El iluminismo y la abstracción formal extrema
102 Academicismo Beaux Arts y arquitectura por partes
116 La composición por elementos en la obra de Edwin L. Lutyens
128
La arquitectura de la primera época de Frank Lloyd Wright142
El racionalismo lecorbusieriano166
La unión de partes diversas como método y como principio en la obra de Alvar Aalto190 El expresionismo funcionalista en la obra de Hans Scharoun
204
Un academicismo moderno: la composición por partes en la obra de Kahn220 Bibliografía
222 Créditos de las ilustraciones