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jueves, 14 de abril de 2011

CASA BARRAGÁN




LUIS BARRAGÁN: CLÁSICO DEL SILENCIO
Enrique X. de Anda Alanis (coordinador)

LUIS BARRAGAN:
"¿La humanística arquitectura?"

Al año de la muerte del maestro, el invento arquitectónico de Barragán nos deslumbra todavía. Durante su vida desanduvo los cálculos y proyecciones del pensamiento convencional sobre el estado de las cosas, y escapó de las exigencias de los internacionalismos funcionalistas industrializadores. Ahora, desde el fin del post-modernismo, y como si aquello que nos legó fuese materia viva y siguiera transformándose, comenzamos a entender su esfuerzo por sentar las bases contemporáneas de un clasicismo mexicano y latinoamericano.

En la madurez de su producción está presente la decisión incontestable de acercarse al punto de partida desde donde surgen las formas y sus significados. Esos orígenes a veces están localizados en el recuerdo de las acuáticas y rumorosas espacialidades disfrutadas en las nativas calles y casas de Mazamitla, en las rememoraciones de la tradición mediterránea de las arquitecturas árabes y españolas, como también en los intensos cromatismos prehispánicos.

Para lograr la renovación lingüística que se da en su arquitectura, Barragán peregrinó a las fuentes del gusto popular, armado del respeto que le confería su propio gusto aristocrático. Halló en aparentes descabellamientos y en lo que timideces artificiosas seguramente consideraban estridencias, las posibilidades del color, el espacio y el oficio. Dichas categorías se recordaban y volvían a vivir en ámbitos obreros que la brutal migración del campo a la ciudad había conglomerado a manera de reservas disponibles para beneficio económico de quienes producían y construían, y para beneficio estético de quienes buscaban guías y puntos de referencia. Muchas de las ideas rasas, fundamentales para amasar la materia de su producción, eran parte de la personalidad de quienes trabajaban con Barragán en el aparentemente humilde oficio de la albañilería. Los artesanos, alarifes y carpinteros, de manera inconsciente, pero no por ello menos efectiva, dieron al maestro las pautas con que remontarse hacia la cabecera original: los obreros lo llevaron intelectualmente de la mano, mientras que él los cuestionaba en el intento por llegar hasta las razones de ser de tantas manifestaciones intrigantes.

De la misma manera los entes naturales y el paisaje tuvieron para Barragán la función heráldica de enunciar poderosas raíces, dignas de ser aproximadas para extraer de ellas sus esencias e incorporarlas al lenguaje que, en jardines, fuentes para amantes y caballos o viviendas para el fortalecimiento anímico, habría de hablar con elocuencia acerca de experiencias sustanciales. Fue en la memoria donde se inspiró la discusión conceptual de estas arquitecturas, inorgánicas o vegetales, no importa. Y de la memoria imaginativa se nutrieron, como en mesa generosa, para luego ofrecer la alusión más rica. Su abundancia, sin embargo, poseía la calidad áulica con la cual evitar tiempos exactos; no se refería sólo al pasado, sino al sentido de perennidad que blasona lo clásico. Así la poderosa imbatibilidad de sus penumbras, los sorprendentes planos de color, las misteriosas iluminaciones, la evocada antigüedad de sus paisajismos, lo novedoso y refrescante de ritmos construidos, son, además, parte del esfuerzo por poner al día inmemoriales honduras significativas. De esta manera conformó todo un venero de referencias, mina de recursos espaciales y estéticos, inagotable depósito de resonancias expresivas de donde obtener tantos otros usos para tantos otros creadores. Esa hipotética pléyade tendrá la ventaja de la imaginación Barraganiana para generar nuevas maneras de ver lo real regional, nacional y hemisférico.

Una vez que decidió buscar los puntos de partida de posibles desenvolvimientos de hechos y afirmaciones ancestrales, fue encontrando un camino que no podía ser solamente suyo, sino apenas al inicio de su recorrido: dio los primeros pasos por esa ruta, dejándonos la opción de hallar a lo largo de ella los nuevos inventos con que entender las latinoamericanidades factibles, guías para nuestros imaginadores del "desde Barragán" en adelante.

Más que una práxis del diseño y la construcción, y más que una experiencia notabilísima, su aporte es un modo de ver, o distinguir, por entre las tajantes pero confusas constataciones de lo cuantificable, para acercarse a aquello que existe previamente a las categorías, estáticas por definición, de lo histórico y lo informático. El esfuerzo de su obra parece estar dirigido a la extricación de aquellas fundamentaciones primigenias e inagotables que son indicaciones de la presencia inconfundible que anima la personalidad de cultura hemisférica de nuestra propia imagen; personalidad que actuará como espejo para permitir que nos veamos a nosotros mismos si nos atrevemos. y si bien la materia de su obra construida es inerte, como inevitablemente lo es todo aquello que memorísticamente se remite al pasado, el manejo con que transforma tales estaticidades es eminentemente dinámico, profundamente creativo, aleccionador sobre la capacidad modificadora de nuestros actos si ellos se rigen por la voluntad de hacer reales otras categorías, antes inexistentes.

Pocas veces la obra de un arquitecto entre nosotros ha revelado tan efectivamente valores de cultura que afirman la certeza identificativa que desde el fondo de cada uno nos anima, así lo queramos reconocer o no. Si han sido disciplinas como la literatura, la música, o la pintura las que hasta ahora han proclamado con mayor estentoreidad el carácter de nuestros rasgos impertérritos, con creaciones como la de Barragán la arquitectura latinoamericana obtiene la láurea con que comprometerse en una mayor participación en las aclaraciones de cómo es, espacial, morfológica, habitacional y urbanamente, el temperamento de materia y energía con que estamos hechos. Desde esta obra en adelante, para efectos de nuestra vida de latinoamericanos, pareciera que la disciplina de la arquitectura desperfilara sus especificidades constructivas, estructurales y ambientales, para advertirnos de una voluntad suya de ser considerada como ciencia humanística: y es que aquello que desborda lo simplemente edilicio, emana con gran fuerza de la obra que nos ha legado Luis Barragán.

Galaor Carbonell
Editor

FICHA BIBLIOGRÁFICA
DE ANDA ALANIS, Enrique X. Luis Barragán. Clásico del silencio. 2a. ed. Bogotá, Editorial Escala, 2006 (Colección SomoSur, VI) 245 p.

CONTENIDO DEL LIBRO
11 Introducción: Luis Barragán: "¿La humanística ciencia de la arquitectura?" Galaor Carbonell
17 Prólogo: Luis Barragán revisitado. Fernando Curiel
21 Tres arquitectos mexicanos (1928-1936). Fernando González Gortázar
71 Aproximaciones a un análisis de la obra del Arq. Luis Barragán, en su periodo funcionalista. Carlos González Lobo
103 La arquitectura de Luis Barragán entre 1940 y 1972: La suma total. Enrique X. de Anda Alanis
179 Luis Barragán: Un caso non en la arquitectura mexicana. Ramón Vargas Salguero
189 Entrevista con el Arq. Ignacio Díaz Morales. Enrique X. de Anda A.
203 Entrevista con el Sr. Francisco Gilardi. Enrique X. de Anda A.
221 Entrevista con el Arq. Luis Barragán. Alejandro Ramírez Ugarte
245 Catálogo de obras

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