LUIS BARRAGÁN FRENTE AL ESPEJO
La otra mirada
Antonio Ruiz Barbarin
INTRODUCCIÓN
Esta tesis nació de la curiosidad, ya que hasta 1985 nadie me había hablado nunca de Luis Barragán. y de una manera casual me vi envuelto por esta figura hermética y tranquila que construyó poco, pero de manera elocuente; escribió algo y habló apenas, porque optó por el silencio, tanto en su vida como en su obra, de una manera tremendamente coherente como posicionamiento activo entre ambas, pues su obra es inherente a su propia vida.
Barragán no es un arquitecto fácil de escrutar. Es más, creó un mito de sí mismo asentado en el misterio, el silencio y la soledad. [1]
Así que me propuse analizar e investigar estas arquitecturas silenciosas, pues intuía que era en esos silencios donde se encontraban las claves de su obra, para ser capaz de penetrar en ella.
De hecho, inicialmente esta tesis se titulaba "Luis Barragán, el silencio del color", por lo atractivo de su primera impresión, pues su obra está llena de gestos y repertorios cromáticos y formales muy reconocibles para todos nosotros.
Sus numerosos imitadores, y alguna de las obras atribuidas a él, utilizan sus colores como auténticas coartadas visuales, buscadas quizá por una grave falta de verdadero espíritu creador. Al final, resulta ser el refugio en el estilo Barragán, o el parentesco cromático sin más análisis ni compromiso. Estas arquitecturas, que dejan el ojo como único testigo, han pervertido la herencia de Barragán convirtiéndola en cuestión de imagen consumible o de folclórica arquitectura mexicana exportable. Matando con su corto y fácil camino tantos posibles caminos más largos, comprometidos y profundos.
Entiendo la diferencia entre imitadores y discípulos, en que sus imitadores tienen a Luis Barragán como punto de llegada, mientras que sus discípulos proyectan a partir de él. Donde el silencio es la clave de su arquitectura, el valor incuestionable.
Quizá, en este momento, quisiera oírse a la arquitectura del silencio.
Y llamo de forma inexacta arquitectura del silencio a aquella que voluntariamente se desmarca de todas las formas y coartadas, de las imágenes fáciles, de las tendencias del vértigo, de las ruidosas teorías, de tomar lo falso prestado de lo antiguo, la superficie de lo auténtico de otras épocas como recurso... y recurro al único método capaz de reconocer las vías sutiles por las que puede producirse el alumbramiento de las épocas: la búsqueda interior del individuo, ya sea arquitecto, artista, inventor o científico.
De ahí mi interés especial y búsqueda por desvelar la relación de Barragán con los pioneros del Movimiento Moderno: Gropius, Le Corbusier, Loos, Mies..., en la relectura de la primera arquitectura moderna y su espíritu vanguardista, que entiendo como una etapa inconclusa en su pensamiento y filosofía, y por lo tanto de toda actualidad. Relación que nos permitirá comprender su aportación concreta, porque está contenida en su obra en estado latente (y de ahí se dan las auténticas circunstancias de su originalidad, en el sentido de regreso al origen).
Su trayectoria no era ajena a los ideales del Movimiento Moderno, pues desde la experiencia personal procuró otra forma de aproximación y comprensión a sus espacios, quizá también más metafísica, para poder acotar el significado de sus arquitecturas, desnudas, simples y en intensa relación con la naturaleza. Su obra se mueve, está viva y va cambiando en un movimiento circular en constante avance y retorno perpetuo.
Y así nos abre horizontes hacia delante, que conllevan también abrir otros hacia atrás. De esta forma, desposee al tiempo de su excesivo protagonismo, consiguiendo, en consecuencia, una arquitectura profundamente intemporal.
Alejándome de toda lectura formal, colorista, folclórica y manida de su obra, esta tesis se plantea como un viaje virtual a lo largo de su vida y su creación. Es la apasionada lectura de la obra de un arquitecto de silencios, a pesar de que su arquitectura, austera y callada, siempre nos habla.
Este trabajo no trata de ensalzar más si cabe su figura, sino de comprenderla desde otro punto de vista, desde otro ángulo...,
desde el otro lado del espejo.
El desarrollo de la investigación fue seguir al pie de la letra el consejo que el propio Luis Barragán dio a unos estudiantes que visitaban su casa de Tacubaya:
Ya no se preocupen tanto por ver lo que Barragán hizo. Intenten mejor ver lo que Barragán vio.
Ése ha sido el método escogido.
A pesar de que la obra barraganiana es una arquitectura cerrada en sí misma, hacia el interior, no reniega del mundo exterior. Al contrario, lo estudia, lo analiza, y su respuesta a éste determina el proyecto y configura su manera de ser. Al fin y al cabo, es la forma de interactuar de Luis Barragán con el mundo, todo un juego de relaciones y dualidades y, más en concreto, de articulaciones interior-exterior.
Por eso tienen mucho que ver la delicadeza, la intuición y la serenidad con la manera de relacionarse con el territorio, marcándolo sutilmente y, apropiándose de cada piedra sin apenas tocarla, de cada árbol sin acercarse siquiera, y así, sin transformar las partes, consigue transformar el todo.
Importante también ha sido a lo largo de este estudio desvelar el concepto de dualidad existente en toda la arquitectura de Luis Barragán, por eso creo que el espejo ha sido una buena metáfora para su estudio. Dualidad que ya viene desde sus orígenes, cuando se debate entre las influencias vernáculas y mediterráneas y las modernas de Le Corbusier o los neoplasticistas.
Prácticamente no se ha analizado su relación con el Movimiento Moderno, con el surrealismo, con Le Corbusier, con Loos, con De Stijl, con Mies, con todos aquellos movimientos coetáneos que pasaron delante de él. Trataremos de sonsacar a su propia obra las claves y pautas de esta manera de proyectar y de concebir el hecho arquitectónico.
Barragán quiere comunicar en silencio y expresar en sus obras todo el contenido físico e ideológico que se puede transmitir desde la arquitectura, y que lleva dentro. Pues las arquitecturas de Barragán siempre se mueven en la línea límite entre palabra y silencio, entre espacio útil y espacio gratuito.
Y así, un pequeño comentario, una frase en una carta, un pequeño croquis, una imagen o una coincidencia, algo en principio arbitrario, ha pasado a ser una auténtica revelación, como posiblemente ha ocurrido al centrar mi trabajo en su casa-estudio y en la casa Gilardi, escogidas porque, después de hacer mi particular peregrinaje a ellas, me quedó la sensación de que escondían algo en su interior que, a pesar de que me atraía, no podía alcanzar.
Unas viejas fotografías del parisino ático para Carlos de Beistegui de Le Corbusier y el texto de Josep Quetglas sobre el pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe, se encargaron de alimentar mi curiosidad acerca de cuál sería el secreto de su gran atractivo, interrogándolas de mil formas y maneras por su eficacia comunicativa, concreción técnica, austeridad de líneas, atmósfera mágica, su carácter persuasivo y su seductora belleza.
Antonio Ruiz Barbarin
[1] Antonio Riggen (ed.): Luis Barragán. Escritos y conversaciones.
FICHA BIBLIOGRÁFICA
RUIZ BARBARIN, Antonio.
Luis Barragán frente al espejo. La otra mirada. Barcelona, Fundación Caja de Arquitectos, 2008 (Colección Arquia/tesis, 26) 287 p.
CONTENIDO DEL LIBRO
7 Agradecimientos
9 Prefacio. Alberto Campo Baeza
13 Introducción
23 LUIS BARRAGÁN. SU VIDA A TRAVÉS DE SU OBRA
23 La arquitectura de Luis Barragán en su tiempo
87 LA MIRADA DESDE EL EXTERIOR
89 Sobre Luis Barragán y Le Corbusier
135 Sobre De Stijl, Mies y Barragán
201 LA MIRADA INTERIOR
201 Su mirada desde el otro lado del espejo
205 Las palabras en la arquitectura de Luis Barragán
251 Epílogo
258 Anexos
281 Bibliografía
286 Créditos de las ilustraciones