
"Residencia en Chestnut Hill, Pa."
Robert Venturi
Este edificio admite complejidades y contradicciones: es complejo y simple, abierto y cerrado, grande y pequeño; algunos de sus elementos son buenos a un nivel y malos a otro; su orden integra los elementos genéricos de la casa en general y los elementos circunstanciales de una casa en particular. Consigue la difícil unidad con un número medio de partes diversas en vez de la unidad fácil con unas pocas o muchas partes forzadas.
Los espacios interiores, tal y como están representados en planta y sección, son complejos y están distorsionados en sus formas e interrelaciones. Corresponden tanto a las complejidades intrínsecas del programa domestico como a algunas fantasías apropiadas para una casa individual. Por otra parte, la forma exterior ⎯al estar representada por la pared rematada con una parapeto y la cubierta a dos pendientes que encierra estas complejidades y distorsiones⎯ es sencilla y regular: representa la escala pública de una casa. La fachada delantera, ventanas, chimenea y remate angular del tejado, crea una imagen casi simbólica de una casa.
La contradicción entre el interior y el exterior, sin embargo, no es total: en el interior la planta como un todo refleja la regularidad simétrica del exterior; en el exterior, las perforaciones en los alzados reflejan las distorsiones circunstanciales del interior. Respecto al interior, la planta es simétrica originalmente con un centro vertical del que irradian dos muros diagonales casi simétricos que separan dos espacios terminales delanteros de un espacio mayor central trasero. Sin embargo, esta rigidez casi Palladiana y simétrica, esta distorsionada para adaptarse a las necesidades particulares de los espacios: por ejemplo, la cocina a la derecha varía respecto a la habitación a la izquierda.
Un tipo de adaptación más violenta se da en el núcleo central. Dos elementos verticales ⎯la chimenea y la escalera⎯ compiten, por así decirlo, por la posición central. Y cada uno de estos elementos, uno esencialmente sólido, el otro esencialmente hueco, hace concesiones en su forma y posición; esto es, se inflexiona uno hacia el otro para hacer una unidad de la dualidad del centro que constituyen. Por una parte, el hogar se deforma y se desplaza un poco, como lo hace su chimenea: por otra parte la escalera contrae de repente su anchura y distorsiona su trayecto por causa de la chimenea.
Este núcleo hace de centro de la composición a este nivel; pero en su base, es un elemento residual dominado por los espacios que lo rodean. En el lado de la sala de estar la forma es rectangular y paralela al orden rectangular importante del espacio que hay allí. En el lado de la parte delantera está formada por un muro diagonal que se adapta a las necesidades direccionales también importantes y únicas del espacio de la entrada, que es la transición entre la gran abertura exterior y las puertas de entrada interiores. El espacio de la entrada también compite por la posición central. La escalera, considerada como un elemento en sí mismo por su torpe espacio residual, es mala; sin embargo, en relación con su posición en la jerarquía de usos y espacios es un fragmento apropiadamente adaptado a un todo complejo y contradictorio y como tal es buena. Todavía desde otro punto de vista su forma no es torpe: en la parte baja de la escalera hay un sitio tanto para sentarse como para subir y poner objetos que más tarde hay que subir. Y esta escalera, como las de las casas del estilo Shingle, también quiere ser más grande en su base para adaptarse a la escala mayor de la planta baja. La pequeña “escalera que no va a ninguna parte" del primer piso de igual manera se integra torpemente al espacio residual del centro: a un nivel, no va a ninguna parte y es caprichosa; a otro nivel, es como una escalera contra una pared desde la que se puede limpiar la alta ventana y se puede pintar la claraboya. El cambio de escala de la escalera en este piso contrasta aún más con el cambio de escala en sentido inverso en la planta baja.
Las complejidades y distorsiones arquitectónicas del interior se reflejan en el exterior. Las diferentes localizaciones, tamaños y formas de las ventanas y de las perforaciones de los muros exteriores, así como la localización descentrada de la chimenea, contradicen la simetría global de la forma exterior: En la fachada delantera las ventanas están equilibradas a cada lado de la puerta de entrada que domina y del elemento chimenea-lucernario y en la fachada trasera de la ventana de media luna y, sin embargo, son asimétricas. Las protuberancias sobre y detrás de los rígidos muros exteriores también reflejan la complejidad interior. Los muros de la parte delantera y de la parte trasera terminan en un parapeto para recalcar su papel de pantallas detrás de las cuales estas complicaciones interiores pueden asomarse. Las entradas de las ventanas y del porche de los costados, en todas las esquinas menos en una, aumentan las características de pantalla de los muros delantero y trasero, de la misma forma que lo hacen los parapetos en su parte superior.
Cuando llamé a esta casa abierta y cerrada, lo mismo que sencilla y compleja, me estaba refiriendo a estas características contradictorias de los muros exteriores. Primero, sus parapetos, lo mismo que la pared de la terraza superior de la parte trasera, acentúan la sensación de espacio cerrado horizontal, pero permiten crear una expresión de abertura detrás de ellos en la terraza superior, y encima de ellos en la protuberancia de la chimenea-lucernario. Segundo, la forma regular de los muros en planta acentúa la sensación de espacio cerrado rígido, aunque las grandes aberturas, a menudo situadas precariamente cerca de las esquinas, contradicen la expresión de espacio cerrado. Esta manera de tratar los muros ⎯estratificados para definir un espacio cerrado aunque agujereados para dar abertura⎯ se da elocuentemente en el centro de la fachada delantera donde el muro exterior está superpuesto a otros dos muros que cobijan la escalera. Cada uno de estos tres estratos yuxtaponen aberturas de diferente tamaño y posición. Se forma un espacio en estratos más que un espacio interpenetrado.
La casa es a la vez grande y pequeña, con lo que quiero decir que es una casa pequeña con una escala grande. En el interior los elementos son grandes: el hogar es “demasiado grande” y la repisa “demasiado alta” para el tamaño de la habitación; las puertas son anchas, el respaldo de la silla alto. Otra manifestación de la gran escala del interior es el mínimo de subdivisiones del espacio, también por razón de economía la planta reduce al mínimo el espacio puramente de circulación. En el exterior las manifestaciones de gran escala se dan en los elementos principales, que son grandes y reducidos en número y centrales o simétricos en posición, así como en la simplicidad y regularidad de la forma y de la silueta del conjunto, que ya he descrito. En la parte trasera, la ventana de media luna es grande y domina por su forma y posición. En la parte delantera, la galería de la entrada es ancha, alta y central. Se acentúa su gran escala por el contraste que se produce con las otras puertas, más pequeñas en tamaño, pero similares en forma; por su poca profundidad para su tamaño; y por la posición regular de la entrada interior detrás de ella. También, la moldura de madera aplicada sobre la puerta incrementa su escala. El zócalo aumenta la escala del edificio porque es más alto de lo que se espera. También estas molduras afectan de otra manera a la escala: hacen los muros de estuco aún más abstractos y la escala, que normalmente queda determinada por la naturaleza de los materiales, más ambigua o indefinida.
La principal razón de la gran escala es equilibrar la complejidad. La complejidad en combinación con la pequeña escala en edificios pequeños significa actividad. La gran escala en el pequeño edificio, como las otras complejidades, consigue una tensión más que un nerviosismo, una tensión apropiada para esta clase de arquitectura.
El emplazamiento de la casa es un solar interior llano, abierto y cercado en sus límites por árboles y vallas. La casa se levanta cerca del centro, como un pabellón, sin ninguna plantación cerca. El eje de la carretera perpendicular al centro de la casa se desvía por la situación accidental de la alcantarilla principal en el borde de la calle.
La composición abstracta de este edificio combina casi de igual manera los elementos rectangulares, diagonales y curvos. Los rectángulos se relacionan con el orden dominante de los espacios en planta y sección. Las diagonales se relacionan con el espacio direccional de la entrada, con las relaciones particulares de los espacios direccionales y no direccionales dentro del rígido espacio cerrado de la planta baja y con la función de cerrar y de proteger de la lluvia de la cubierta. Las curvas se relacionan con las necesidades espacio-direccionales de la entrada y de la escalera exterior; con las necesidades espacio-expresivas en sección del techo del comedor, que es contradictorio a la pendiente exterior del tejado; y como el simbolismo de la entrada y su gran escala, que se produce por las molduras del alzado delantero. La excepción de la planta se halla en la oportuna columna de soporte que contrasta con la estructura de muro de carga del conjunto. Estas combinaciones complejas no consiguen la fácil armonía de unas pocas partes forzadas basadas en la exclusión, esto es, basadas en el “menos es más”. En vez de esto obtienen la difícil unidad de un número medio de partes diversas basadas en la inclusión y en la aceptación de la diversidad de experiencia.
En: Complejidad y contradicción en arquitectura, publicado por editorial Gustavo Gili.




