
EN LA OBRA DE OCHO ARQUITECTOS CONTEMPORÁNEOS
Rafael Moneo
Prefacio
Siempre he creído que las escuelas de arquitectura deberían prestar atención a la escena contemporánea, a aquellos arquitectos que todavía no han pasado al Olimpo de los manuales. De ahí que, a comienzos de los años noventa, ofreciera a los estudiantes de la Harvard Graduate School of Design un curso sobre la obra de arquitectos contemporáneos, a algunos de los cuales considero todavía mis mayores, mis maestros, en tanto que otros son para mí colegas, amigos cuyo trabajo admiro.
Este libro recoge lo que fueron aquellas lecciones. La obra de Stirling, Venturi & Scott Brown, Rossi, Eisenman, Siza, Gehry, Koolhaas y Herzog & De Meuron se examina en ellas. Tiene como título Inquietud teórica y estrategia proyectual en la obra de ocho arquitectos contemporáneos. Introduzco en el título el término "inquietud", ya que el modo de abordar el estudio de la arquitectura en estos últimos tiempos ha dado lugar más bien a ensayos críticos dictados por la inquietud que a la elaboración de una teoría sistemática. El libro de Robert Venturi Complejidad y contradicción en arquitectura justificaría una afirmación como ésta. El texto citado es un examen casuístico que da pie a la reflexión crítica. Es una disquisición teórica y no una teoría. El libro de Aldo Rossi La arquitectura de la ciudad, por el contrario, nos muestra el drama de quien habiéndose embarcado en la ambiciosa redacción de un tratado urbanístico, termina ofreciéndonos un texto al que cabe calificar de puro desahogo personal. A estas alturas apreciamos más la obra de Aldo Rossi por lo que tiene de expresión de las ideas de un arquitecto que se sirve de la palabra que por su contribución a establecer una teoría. Inquietud teórica es un término más preciso que el de teoría cuando nos referimos a los escritos de Peter Eisenman, escritos que nos muestran su capacidad intelectual para transferir a la arquitectura conceptos adquiridos en la lectura de filósofos contemporáneos. En cuanto a Rem Koolhaas, el último de los arquitectos que dan pie a que hablemos de disquisiciones, hay que entender su Delirious New York, todavía su obra escrita más valiosa como un libro de ensayos, como una reflexión original y propia acerca de los principios implícitos en la arquitectura de la ciudad de los rascacielos. El término "estrategia", el otro concepto que ha dado pie a que estas lecciones se hayan convertido en un libro, se entiende aquí como mecanismos, procedimientos, paradigmas y artilugios formales que aparecen con recurrente insistencia en la obra de los arquitectos actuales: de ellos entiendo que se valen para configurar lo construido. Y de ahí que hable de mecanismos formales tanto cuando pienso en la manipulación de plantas y secciones en la arquitectura de James Stirling como cuando considero el despliegue de formas a que nos tiene acostumbrados Frank Gehry. Quizás fuese más difícil el extender el término a arquitectos como Álvaro Siza y Herzog & De Meuron, pero, aún así y todo, creo que tanto la personalísima caligrafía arquitectónica de Siza como la obsesión de Herzog & De Meuron por hacer que su arquitectura coincida con unos determinados materiales, todavía nos permitirían hablar de mecanismos al referirnos a ellos.
Hecha esta aclaración a propósito de cuáles son las razones que nos han llevado a titular el libro de este modo, trataré de explicar ahora qué sentido tiene el agrupar arquitectos tan dispares. Mi intención era el estudiar aquellos arquitectos cuya influencia se ha hecho sentir más en estos últimos años; aquellos arquitectos que en un determinado momento del último cuarto de siglo acapararon la atención de los estudiantes en las escuelas; aquellos cuya obra se ha discutido y ha interesado más, convirtiéndose así los libros en que se documentan sus trabajos en tácitos tratados de los que aprender. Comenzar con James Stirling era poco menos que obligado. Su figura daba pie para establecer la conexión entre lo que puede ser considerada la herencia lingüística de las vanguardias -viva todavía a comienzos de los años sesenta- y el gusto por lo complejo que vino después. Menos frecuentado hoy en día, pienso que es forzoso comenzar con él cuando se pretende estudiar la evolución de la última arquitectura. Robert Venturi y Aldo Rossi vienen inmediatamente después. Y, aunque muchas veces se les ha asociado, dado que sus libros Complejidad y contradicción en arquitectura y La arquitectura de la ciudad se publicaron el mismo año, la obra del arquitecto americano debe preceder a la del italiano, ya que el influjo de Robert Venturi fue inmediato y dominó los últimos años sesenta y el comienzo de los setenta, en tanto que la obra de Aldo Rossi, bien conocida en Europa, no pasó a ser universal hasta el fin de los años setenta, cuando Rossi divulgó su pensamiento en América. Uno y otro ilustran sus ideas con su trabajo. Venturi, intentando explorar la disciplina desde lo construido para mostrarnos cuánto ésta se resiste a la norma y está atenta a lo singular; Rossi, por el contrario, tratando de establecer ésta tras haber descifrado las claves que explican la arquitectura de la ciudad. Su influjo en el modo de pensar la arquitectura en estas últimas décadas todavía se hace sentir hoy. La expresa voluntad de hacer que la teoría precediese a la práctica caracteriza la obra de un arquitecto como Peter Eisenman. Responsable del contenido teórico que justificaba el trabajo de los arquitectos neoyorquinos que componían el grupo de los Five Architects, fue también inspirador del IAUS y de Oppositions, jugando un papel definitivo en la cultura arquitectónica americana. No siempre bien entendido, pero siempre escuchado, sus cambiantes escritos teóricos ocupan un lugar destacado en el panorama de arquitectos influyentes que estas lecciones se proponen describir. Siza y Gehry dominan la escena arquitectónica de los años ochenta. Con ellos la teoría parece ceder terreno a una arquitectura que se explique desde la obra. Aunque Gehry es algunos años mayor que Siza, pienso que Siza debe antecederle. Su arquitectura siempre ha sido admirada y su influencia en la cultura arquitectónica europea se ha hecho sentir con fuerza desde el comienzo de su carrera, cuando fue descubierto por las revistas italianas. Su obra siempre se ha seguido con enorme interés y cabe decir que ha ido evolucionando a través de los años, sin que ello haya supuesto el olvidar los compromisos sociales y teóricos anteriores. A Gehry le costó trabajo imponerse, pero su impacto en lo que fue la arquitectura de los años ochenta nadie lo pondrá en duda. Su deliberado pragmatismo por un lado y la novedad con que se acercaba tanto a los materiales como a las formas, alejándose de cualquier sumisión al contexto, pronto le convirtieron en indiscutible término de referencia. Tendremos ocasión de ver el increíble itinerario que le lleva de ser un arquitecto provocador y cuasi marginal a convertirse en el arquitecto preferido por las instituciones durante los años noventa en los que su carrera se consolida definitivamente con toda una serie de obras entre las que destaca el Guggenheim como ejemplo más destacado. Los intereses teóricos y profesionales cambian radicalmente en la década de los noventa, siendo la figura de Rem Koolhaas el paradigma de lo que este cambio significa. Rem Koolhaas pretende que los arquitectos recuperen la racionalidad implícita en la arquitectura que, libre de prejuicios intelectuales, construyen los promotores. Allí están las raíces de una arquitectura viva, no desvirtuada por las disquisiciones teóricas de quienes reclaman una arquitectura culta. Allí está la clave para la arquitectura de un mundo globalizado que no ve la historia con el respeto nostálgico que por ella demostraron las generaciones precedentes. Delirious New York, un texto publicado por primera vez en 1978, tiene un efecto retardado en los años noventa, complementándose más tarde con el popularísimo S,M,L,XL, con el que se consagra un tipo de libro que presta más atención a la imagen y al esquema que al texto. Como contrapunto a esta arquitectura cabe ver las primeras obras de Herzog & De Meuron, que proclaman la condición trascendente de los sólidos elementales. El contacto con el mundo figurativo de los artistas minimalistas se hace sentir en su obra, recuperando así la tradición que enlaza el trabajo de los arquitectos con el de los pintores. Su influjo en las escuelas fue inmediato y su capacidad de abordar cualquier programa y de adaptarse a las más diversas circunstancias explica la atención con que los estudiantes han seguido su trabajo. No creo equivocarme al incluirlos en este puñado de arquitectos a los que considero influyentes.
Habiendo dado razón de cuál ha sido el criterio con el que se ha llevado a cabo la elección de los arquitectos, pasaré a explicar brevemente de qué modo, lo que en un primer momento fueron lecciones, se ha convertido en el libro que el lector tiene en sus manos. Como dije, estas lecciones se dictaron durante los cursos de 1992-93 y 1993-94 en la Harvard School of Design y se convirtieron en una serie de conferencias durante el mes de noviembre de 1995 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a instancias de José Manuel López-Peláez: sin él es posible que el material que aquí se presenta no hubiese visto la luz y quiero por ello expresarle mi agradecimiento. Las conferencias del Círculo, recogidas en cinta, han dado pie al texto que aquí se publica: el libro conserva, por tanto, algo de la complicidad con los alumnos que se produce en el ámbito de una clase. De ahí que se haya procurado mantener en lo posible el tono coloquial de las mismas. Se han utilizado las imágenes que en ellas se proyectaron, ya que a ellas se refieren los comentarios. Como bien comprenderá el lector, hacer congruentes el texto y las imágenes tiene una crucial importancia en un libro como éste. De ahí el valor que se ha dado al diseño gráfico, tarea que ha puesto de manifiesto la competencia de Ramon Prat, director de ACTAR, responsable de esta publicación. Todavía debo hacer un par de observaciones. En primer lugar, decir que en el Círculo no hablé ni de Venturi & Scott Brown ni de Herzog & De Meuron. Sin embargo, cuando pensé publicar las lecciones como libro me pareció indispensable el incluirlos, ya que tanto los arquitectos americanos como los suizos son fundamentales para explicar la arquitectura de los últimos años, y de ellos me había ocupado en algún que otro curso lectivo. Así es que, haciendo uso del material y de las notas de aquellas clases, ha quedado compuesto el texto que aquí se publica. Forzoso es también hacer notar que al preparar la publicación del libro he tenido la tentación de extender los comentarios a obras que los arquitectos han construido en fechas posteriores a 1995. Al final he optado, sin embargo, por mantener lo que fueron aquellas lecciones en su día, respetando la fecha de 1995 como frontera temporal, si bien alguna licencia me he tomado al citar, por ejemplo, una publicación tardía de Eisenman. Tal fecha tampoco se ha respetado al presentar la obra de Herzog & De Meuron, ya que· el texto que aquí se ofrece -no incluido, como quedó dicho, en las lecciones del Círculo- procede de una clase dictada en el GSD años más tarde.
Y ya no mucho más. Quisiera terminar esta introducción agradeciendo a Peter Rowe, Director del G.S.D., la ayuda que siempre prestó a la publicación de estas lecciones, y mencionar a Carmen Díez Medina, quien me ha ayudado a revisar el texto: sin su talento, sensibilidad y generosa entrega al proyecto puede que el libro no estuviese en manos del lector.
FICHA BIBLIOGRÁFICA
MONEO, Rafael, Inquietud teórica y estrategia proyectual en la obra de ocho arquitectos contemporáneos. Barcelona, Actar, 2004, 412 p.
CONTENIDO DEL LIBRO
2 Prefacio
7 James Stirling
51 Robert Venturi & Denise Scott Brown
101 Aldo Rossi
145 Peter Eisenman
199 Álvaro Siza
253 Frank O. Gehry
307 Rem Koolhaas
361 Herzog & De Meuron
405 Índice de nombres
408 Crédito de imágenes









