
Nacido el 28 de febrero de 1929
Frank Owen Gehry nació en Toronto, Canadá, el 28 de febrero de 1929. Hijo de emigrantes que dejaron la ciudad de Lodz en Polonia para instalarse en Canadá y, más tarde, mudarse definitivamente a Los Ángeles. Su nombre original era Ephrain Goldberg, el cual cambió cuando adoptó más tarde la nacionalidad norteamericana. Fue vendedor de periódicos, conductor de camión de repartos y aplicado estudiante de arquitectura. Obtuvo el título de arquitecto por la Universidad del Sur de California en 1954 y comenzó a trabajar en el estudio de Víctor Gruen y asociados en Los Ángeles. Tuvo que ausentarse durante un año para realizar el servicio militar y, cuando volvió, fue admitido en la Escuela de Diseño en la Universidad de Harvard para estudiar urbanismo entre 1956 y 1957. A su regreso a Los Ángeles se incorporó nuevamente al despacho de Gruen.
En 1961, ya casado y con dos hijas, Gehry se trasladó con su familia a París, donde trabajó en el estudio de André Rémonder. La educación francófona que había recibido en Canadá le fue de gran ayuda para desenvolverse en la Ciudad Luz. Permaneció un año en territorio francés, durante el cual estudió las obras de Le Corbusier y otros arquitectos europeos, así como las iglesias románicas en Francia. En 1962, de regreso en Los Ángeles, Gehry abrió su propio despacho de arquitectura "Frank O. Gehry & Associates". En la siguiente década fue profesor en la Universidad de Harvard y en otras de similar prestigio como Yale. En los años siguientes fue desarrollando su estilo arquitectónico personal y ganando reconocimiento nacional e internacional. Su arquitectura es impactante, realizada frecuentemente con materiales inacabados. En un mismo edificio incorpora varias formas geométricas simples, que crean una corriente visual entre ellas. Sus diseños no son fáciles de valorar para el observador inexperto, ya que una buena parte de la calidad de diseño se encuentra en el juego de volúmenes y en los materiales empleados en las fachadas, preferentemente el metal, en todo lo cual sólo el entendido reconoce enteramente la armonía y el diseño estructural.
A finales de los años 70 construyó una serie de viviendas como volúmenes partidos y componentes industriales pre-fabricados, como su propia casa en Santa Mónica (1978), en la que la casa ya existente fue cubierta con un manto de planchas rosadas de amianto, paneles de chapa ondulada y enrejados de alambre. Gehry es uno de los arquitectos contemporáneos que considera que la arquitectura es un arte, en el sentido de que una vez terminado un edificio, éste debe ser una obra de arte, como si fuese una escultura. Para acercarse cada vez más a este ideal, Gehry ha ido trabajando en sus sucesivos proyectos en esta dirección, sin abandonar otros aspectos primordiales de la arquitectura, como la funcionalidad del edifico o la integración de éste en el entorno. En reconocimiento por su labor, Gehry recibió en 1989 el prestigioso premio Pritzker de arquitectura.









