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sábado, 16 de enero de 2010

VILLA MAIREA



VILLA MAIREA
Noormarkku, Finlandia, 1937-1939
Propietarios: Maire y Harry Gullichsen
Arquitecto: Alvar Aalto

TEXTO DE LOUNA LATHI

La casa en la calle Riihitie que Alvar Aalto planificó y se construyó a mediados de los años treinta era un edificio verdaderamente sencillo en el que estaban su despacho y su propia vivienda. Sin embargo, la Villa Mairea en Noormarkku, al oeste de Finlandia, es una lujosa residencia, en cuyos planos y en cuya realización el arquitecto pudo dar rienda suelta y libertad a sus ideas, sin tener que ceñirse a limitaciones financieras.

Maire y Harry Gullichsen, los que encargaron la Villa Mairea, habían entablado amistad con los Aalto. Maire, la adinerada heredera de la empresa Ahlström, era una galerista amante del arte y del diseño que había estado ampliamente ligada a la escena artística europea. El matrimonio Gullichsen, muy vinculado al modernismo de los años treinta, animó a Aalto a que crease algo nuevo y extravagante.

Aalto diseñó su primera propuesta a escala 1:100 en el invierno de 1938. El plano preveía un edificio en forma de L con tres alturas en la parte de la entrada y dos en la parte del jardín. El jardín estaba rodeado por un muro y contaba con una sauna y una piscina de forma ondulada. El centro de la casa formaba un vestíbulo interior elevado.

En abril de 1938 Aalto firmó una propuesta de modificación suprimiendo el vestí¬bulo interior elevado. La denominada "Proto-Mairea" preveía tanto en la primera como la planta baja diferentes niveles de techo y sobreelevaciones así como una sucesión de habitaciones para invitados. También llama la atención que la galería de arte esté en un edificio aparte, detrás de la piscina. Ya se habían empezado los cimientos de "Proto-Mairea" cuando Aalto decidió modificar una vez más los planos. Se cambiarían la planta baja original y las habitaciones y la galería de arte separada se fundía en una enorme sala de diferentes usos. En el piso inferior se encuentran las salas de representación y vida social, en el piso superior las habitaciones privadas y los cuartos para invitados además del taller de Maire Gullichsen. En total existen más de cuatrocientos bocetos de la casa, los últimos de ellos fechados en enero de 1939.

La Villa Mairea está situada en lo alto de una suave colina en un bosque de pinos. Cuando uno se va acercando al edificio, la primera impresión es la de una fachada clara, moderna, que luce entre los árboles. A medida que uno se aproxima, empiezan a destacar los ricos detalles y sus alusiones metafóricas. Aalto ha resaltado con frecuencia la significación del paso entre el exterior y el interior, el espacio intermedio por el que se dirige al visitante desde fuera hacia dentro.

El techo que cubre la entrada está sostenido por troncos de árboles jóvenes con corteza, colocados de pie uno aliado del otro, que dan a este espacio un toque crepuscular incluso a plena luz del día. Dentro de la casa, la mirada se dirige casi instantáneamente a otro "bosque" tras el que se oculta la escalera que conduce al piso superior. A su lado se abre un amplio y luminoso ventanal al patio interior, que se puede entender como un símbolo del paisaje de las playas finlandesas con muros de piedra y una sauna. Al sur, un pequeño montículo artificial encuadra el panorama. Aalto empleó una simbología del bosque parecida en el pabellón de la Exposición Universal de París.

En la Villa Mairea se pueden encontrar muchos paralelismos con su propia casa. Por ejemplo, las habitaciones para recepciones públicas y de trabajo se encuentran ubicadas en la planta baja y las habitaciones privadas en el piso superior. También el uso de listones de madera oscuros y estrechos para recubrir las paredes es común en ambos proyectos. La sauna con el techo cubierto de turba, las paredes de piedra, la puerta de madera tradicional y otras muchas soluciones son una muestra más de la construcción tradicional y popular finlandesa. Al mismo tiempo, en los ricos detalles de la casa se pueden adivinar ciertos rasgos de la antigua arquitectura japonesa en lo referente a las proporciones y al uso de los materiales. Aunque Aalto nunca estuvo en Japón, mientras estuvo dedicado a los planos de la Villa Mairea, solía llevar un kimono que le había regalado el embajador de Japón.

La Villa Mairea es una de las principales obras de Alvar Aalto; en ella pudo recoger un muestrario completo de sus capacidades. Aalto se desligaba así del funcionalismo formal definitivamente y ponía en práctica el lenguaje formal arquitectónico que de alguna manera se haría característico en sus creaciones posteriores. Sin embargo en la obra de Aalto, la variedad de detalles y la elegancia sensorial es algo excepcional.

El texto de Louna Lathi en: Aalto, de editorial Taschen.

PARA MÁS INFORMACIÓN DE ESTA CASA SE RECOMIENDA CONSULTAR:
El blog de Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó desde aquí.
El blog de Martín Lisnovsky desde aquí.

1 comentario:

Carlos Zeballos dijo...

Muy buena entrada Fredy.
Con tu permiso la he recomendado en la página facebook del blog.
Un abrazo